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Tu vida, tu espejo: Los tres (3) tipos de proyección

“Por sus frutos los conoceréis”, así, sin engaños, sin argumentos ni subjetividades, pues creemos que nos engañamos o creemos que estamos actuando conforme a los principios del universo, sin embargo, nuestras relaciones más íntimas, nuestras relaciones con nuestra pareja, con nuestros padres, con nuestros hermanos, con nuestros amigos cercanos, nos muestran esos temores que se vuelven unos botones de pánico, que al simplemente rozarlos, encienden una alarma, y esa alarma se dispara porque precisamente buscamos relaciones que pongan de manifiesto los temores y las culpas que estamos llamados a sanar.

Esta dinámica la podemos ver tanto haciendo el papel de víctima, como el papel de victimario, pues solemos abandonar antes de ser abandonados, por ejemplo.


Los tres (3) tipos de proyección que experimentamos son:

La proyección de la creencia en la separación, esta proviene del Hijo de Dios que al creer que está lejos de su Padre, ha proyectado este mundo en el que nos vemos como cuerpos, como seres individuales, como personajes distintos, con gustos, creencias y motivaciones diferentes que deben competir entre sí para lograr aquello que desean, pues en un mundo de separación, el dolor y la escasez es inevitable. 

Esta proyección es la que nos hace creer que somos un cuerpo y que nos hace sentirnos solos, indefensos, carentes, temerosos, pues nos desconectamos de la certeza de ser uno con el Amor y con todos nuestros hermanos. 

 Lo escribo y me sonrío, es que es absurdo, gracioso y a la vez muy doloroso, esa locura de preocuparte porque dices estar a cargo de tu vida, jajaja, ¡Cuán arrogantes nos comportamos! y cuánto miedo nos procuramos por no reconocer que Él se hace cargo de TODO.

El segundo tipo de proyección es la proyección cuántica, esa que cada vez más se verifica a través de la física cuántica, y que nos habla de cómo el observador cambia lo observado. 

De ahí que el maestro espiritual Wayne Dyer afirmara: “Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas que vemos cambian”.

Si quieres indagar más sobre este tema, te invito a que veas este vídeo que lo explica de forma muy sencilla:

Así que para sanar esta proyección y hacerte cargo del observador, debes vivir desde la compasión, ver con comprensión profunda y Amor incondicional, a cada circunstancia y persona que te rodea.

El tercer tipo de proyección es la emocional.  Nadie está en nuestra vida por casualidad, mucho menos cuando me disgusta su comportamiento.

Lo que te molesta de otros te está mostrando lo no sanado en ti.  Y ahí estás pensando: “¡Está loca María del Mar! Jamás sería como el irresponsable de mi empleado”, ó, “Antes muerta que ser como el amargado de mi esposo” jeje. 

Claro, el ego te hace creer en la separación, la diferencia, y te impide verte en el otro.  Pero resulta que esto funciona como un sueño, no hay lugar a que veas algo que no está en tu mente, aún si ese “algo” es inconsciente. 

Ese algo es un programa, el programa de irresponsabilidad, el de amargura, el de infidelidad, el de alcoholismo, programas que están instalados en nuestro inconsciente colectivo, familiar, creencias que nos mueven a juzgar y juzgarnos a nosotros mismos.

Sí, seguro que juzgas la irresponsabilidad y no te permites descansar, seguro que te exiges tanto que te pones en frente varios “irresponsables” para que veas tu insistencia en vivir en la dualidad.

De este modo vemos como la proyección emocional nos permite día tras día vernos y trabajar en nosotros mismos a través de esos espejos.

Espejos que vemos con lupa, o totalmente opuestos a nosotros, todo producto del juicio.

Las relaciones, el reflejo de nuestras creencias más profundas…

Las relaciones que vivimos, son un constante reflejo de nuestras creencias más profundas, de ahí que haya situaciones que se repitan en nuestra vida, como por ejemplo relaciones de pareja en donde una y otra vez vivimos infidelidad o abandono.

 Terminamos con una relación de pareja porque no soportamos aquello que nos está mostrando y, sin embargo, cuando volvemos a escoger pareja, hay patrones en común, que si los analizamos, nos permiten ver su procedencia y al tomar conciencia de esto, y sanarlo a través del perdón comprensión, la manifestación de nuestra realidad, pues ya esas relaciones han cumplido su objetivo que es llamar nuestra atención y movernos a recordar el Amor.

Reflexiona...

Revisa los distintos espejos qué están reflejando tus creencias, uno sería reflejo del momento ¿qué vives en este momento?

¿Qué te están mostrando tus relaciones, tu salud, tu forma de obtener tus recursos, tu capacidad de disfrutar la vida y de estar en paz con el momento presente?

Otro espejo que es importante que mires es el espejo de lo que has juzgado:

 ¿Qué has juzgado de ti?

¿Qué no te has permitido?

Por ejemplo, es posible que tengas personas que señalas de ambiciosas en tu entorno y tú te hayas comportado como una persona ambiciosa, también es posible que lo que veas en tu vida sea el reflejo de juicios pasados hacia tus padres hacia tus hermanos, hacia amigos, hacia tus ex parejas…

Aquí es importante saber que esto va a sanar en el momento en que aceptes que cada situación vivida fue perfecta para hacer de ti quien eres hoy en día, es un paso perfecto e ineludible del aprendizaje que viniste a hacer y que sólo hasta cuando seas capaz de bendecir a estas personas, podrás trascenderlo y disfrutar de una experiencia cada vez mas liviana.


El regalo que implica reconocer nuestras proyecciones.

Estas proyecciones te hacen buscar dentro de ti, aquello que quizás antes no habías explorado y puede ser este el trampolín que te mueva hacia el lugar que jamás habías imaginado, superar una noche oscura del alma, producto de vivir desde el ego, te capacita para superar cualquier cosa en la vida.

El dolor no es necesario para despertar, aunque pareciera que es una de las formas que más buscamos, se habla mucho de ese grito de agotamiento, de saturación por el sufrimiento que nos hace tirar la toalla y pedir ayuda con un: ¡No sé!, pues ante la evidencia, nos damos cuenta que podemos ser muy inteligentes, podemos haber acumulado mucho conocimiento, más reconocemos que, SABIDURÍA es igual a saber vivir en felicidad, y esto lo determinan nuestros frutos. 

Este momento es mágico, es el instante en el que la humildad aflora y la rendición es la única alternativa, entonces se abre la conciencia y se dispone el corazón y la mente a todo aquello que antes no te hubieses permitido, sin haber vivido esta experiencia.

La vida que anhela tu alma sólo te es permitida cuando dejas de resistir la experiencia, cuando observas toda esta información inconsciente y la sanas a través del Amor comprensión.

Te abrazo desde mi Ser,

 María del Mar

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