¿Sabes cuál es tu propósito de vida?

Esa pregunta nos hace sentir que algo le falta a nuestra experiencia y que estamos aquí perdiendo el tiempo porque no estamos haciendo “nada” para impactar vidas y cambiar el mundo...  Hace algunos años me sentí así y ante el descubrimiento que estaba viviendo en relación a la espiritualidad decidí prepararme para “servir”, y heme aquí explicándote que estaba equivocada, mas como todo aquí es perfecto, hasta de los errores se obtienen buenos productos, pues no cambiaría un instante de todo lo vivido, no ha podido ser de otra manera. 


Definitivamente: 

 ¡El Universo es la mejor máquina de reciclaje!

No hay ningún propósito en el hacer, el hacer es siempre un resultado de quien estás siendo ahora. 

Para el hacer siempre necesitarás a alguien o a alguna circunstancia específica, de manera que tu propósito indefectiblemente dependerá de que esto tenga continuidad en el tiempo.  

Por ejemplo si tu propósito es ser padre, este siempre dependerá de que tus hijos vivan o sencillamente te necesiten, si es defender causas de animales, necesitarás animales abandonados o enfermos, si eliges ser maestro o coach o cualquier tipo de facilitador, dependerás de que sigan existiendo personas para ayudar, si tu propósito de vida es tener éxito profesional o económico, dependerás de que sean un hecho y tu no lo puedes garantizar. 

Es más, si pensamos en lo que requieres de ti si tu propósito está en el hacer diríamos que el cirujano necesita las manos, el maestro la voz o el pintor la vista, todo lo que asociamos al hacer requiere de ciertas condiciones en el mundo de las formas, un mundo inestable e incierto que te hace creer en la necesidad de control para garantizar tu propósito de vida, que en estos casos no es más que el especialismo de un personaje que diseñas en el tiempo, así el tiempo se convierte en el enemigo del propósito y tu existencia que es absoluta presencia intemporal, queda reducida a la incertidumbre de este plano físico. 

Todo esto no implica que no puedas hacer lo que sientas que te mueve, pero es imprescindible que encuentres tu propósito interno, ese que compartimos todos y que es uno solo: Recordar el Amor que somos a través del perdón (En este vídeo te explico de que se trata)

Cuando atas tu felicidad al futuro, crees que en el presente las ideas de sacrificio están justificadas, entonces dejas de compartir con tu familia y pierdes la salud por un proyecto, y luego tal vez no se den las cosas como esperabas y tu frustración sea inevitable, o quizá logres lo que pretendías y tengas éxito en tu proyecto, sin embargo cuando esto suceda te darás cuenta que la felicidad que buscabas es efímera allí, pues todo en este mundo es efímero, así que te encontrarás buscando un nuevo logro, una nueva pareja, un nuevo motivo, un nuevo propósito, y como el ratón en la rueda seguirás dando vueltas sin poder encontrar la felicidad que está en el ahora. 

Es este el motivo por el que tantas personas alrededor del mundo que parecen tenerlo todo, optan por el suicidio, ha de ser demasiado doloroso lograr todo lo que te has propuesto y cuando al fin estás en tu tina de oro, tomando un baño de espuma con esencias importadas de Turquía, darte cuenta que sacrificaste toda una vida para lograrlo y sentir que allí no está la felicidad. 

Es entonces cuando comprendes que tu propósito de vida no está en lo que logras ni en el futuro, tu propósito de vida es este instante, mientras lees este artículo o mientras conversas con tu pareja, mientras trabajas o compartes el asiento del transporte público con un supuesto extraño, cuando saludas al vigilante o cuando vas al supermercado, allí está tu propósito de estar aquí, en cada circunstancia y en cada encuentro, en cada cruce de miradas y en cada dificultad, por compleja que parezca tienes esa oportunidad maravillosa de perdonar, que no es más que elegir el Amor, el abrazo al momento presente con todo lo que es sin juicios, sin conflicto interno, sin separación, sin control, sin miedo, en absoluta rendición. 


Niégate a ser esclavo del tiempo y aprende a amar como lo haría Dios, sin resistencias ni juicios, en apertura total y genuina segundo a segundo.  Elige de nuevo, 70 veces 7 al día no son suficientes, haz del perdón tu práctica diaria y encontrarás aquí y ahora tu propósito de vida, que sin duda es el mismo mío y el de todos.  Te animo a que lo intentes y experimentes la magia del Amor abrazarte por completo hasta fundirte en la Presencia eterna y total que Eres y que anhelas  recordar.   Es tu único motivo y es invulnerable, es tu única verdad.

Un Curso de Milagros

T-2. IX. 4-5.

No puede haber salvación en el sueño tal como lo estás soñando. Pues los ídolos no pueden sino ser parte de él, para salvarte de lo que crees haber hecho y de lo que crees que hiciste para volverte un pecador y extinguir la luz interna. Criatura de Dios, la luz aún se encuentra en ti. No estás sino soñando, y los ídolos son los juguetes con los que sueñas que juegas. ¿Quiénes, sino los niños, tienen necesidad de juguetes? Los niños juegan a gobernar el mundo, y le otorgan a sus juguetes el poder de moverse, hablar, pensar, sentir y comunicarse por ellos. Sin embargo, todo lo que los juguetes parecen hacer sólo tiene lugar en las mentes de aquellos que juegan con ellos. 8No obstante, ansían olvidarse de que ellos mismos son los autores del sueño en el que los juguetes son reales, y no quieren reconocer que los deseos de éstos son en realidad los suyos propios.


Las pesadillas son sueños pueriles. En ellos los juguetes se han vuelto contra el niño que pensó haberles otorgado realidad. Mas ¿tiene acaso un sueño el poder de atacar? ¿O podría un juguete volverse enorme y peligroso, feroz y salvaje? Esto es lo que el niño cree, pues tiene miedo de sus pensamientos y se los atribuye a los juguetes. Y la realidad de éstos se convierte en la suya propia porque los juguetes parecen salvarlo de sus propios pensamientos. Sin embargo, los juguetes mantienen sus pensamientos vivos y reales, pero él los ve fuera de sí mismo, desde donde pueden volverse contra él puesto que los traicionó. El niño cree que necesita los juguetes para poder escapar de sus pensamientos porque cree que sus pensamientos son reales. Y así, convierte todo en un juguete para hacer que su mundo siga siendo algo externo a él, y pretender que él no es más que una parte de ese mundo.


Te abrazo en Amor y Servicio,

María del Mar.


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