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Me atiendo

Hoy te voy a hacer una invitación a realizar un ejercicio que para mí ha sido de sanación profunda y es la práctica del SENTIR.

Desde que tengo uso de razón he percibido cómo juzgamos de manera automática el sentir. Por ejemplo de niña escuchaba cosas como: "Si sigue llorando le doy más duro para que llore con gusto", o si decía que tenía miedo, algo como: "Deje de ser boba, que miedo ni que nada", o si me molestaba o me enojaba, algo como: "Cálmese que no es para tanto".

Y así cada uno de nosotros ha experimentado dinámicas de formas diferentes aunque con el mismo mensaje: NO SIENTAS.

Esto nos ha hecho ver las emociones y los sentimientos como una amenaza, es como si el estado natural fuese sonreír todo el tiempo, lo cual está en total oposición a lo que experimentamos en la cotidianidad.

Le tenemos pánico a las emociones y aún más a aceptarlas, recibirlas y expresarlas, esto ha hecho que nos convirtamos inconscientemente en víctimas de lo que sentimos y que elijamos evadir o reprimir lo que surge de manera natural desde nuestro estado de seres sintientes.

Rechazar el sentir es rechazar a quienes somos, una práctica sinsentido y totalmente absurda que nos desconecta aún más de nuestro Ser esencial de paz, pues cada vez que no atendemos lo que sentimos, estas emociones se van al subconsciente y al acumularse fortalecen la ilusión de creernos incorrectos, culpables y temerosos, lo cual a su vez se proyecta una y otra vez en nuestra experiencia a través de situaciones de conflicto que vienen a mostrarnos precisamente las emociones no sanadas.

Finalmente estas emociones son entonces la brújula perfecta para detenernos, observarnos, atendernos y sanar a través de la práctica del perdón.  Sin embargo, aprendimos a deprimirnos, a hacer drama, a victimizarnos, a sentirnos culpables, pero no a sentir.

El sentir es una práctica que requiere dejar de lado nuestras interpretaciones personales, las causas que le atribuimos y toda la historia que nos hemos creído.

El sentir requiere honestidad total cada vez que hemos elegido sufrir por los significados que le damos a las circunstancias que nos impiden aceptar este momento tal como es, sentir es hacernos responsables totalmente de lo que percibimos y pensamos.

El sentir sucede cuando sencillamente practicamos esa lección de Un curso de milagros que dice: "Por encima de todo quiero ver", eso que ocurre cuando estás decidido rotunda y radicalmente a sanar y liberarte de todo aquello que te roba la paz, y que tú haz permitido porque de alguna manera te ha interesado lo que crees que obtienes, asumiendo el rol de rechazo a la vida.

El sentir te permite desidentificarte de tu yo falso y dejar ir toda la densidad para reencontrarte con tu identidad real.

Es por ello que hoy te regalo esta práctica meditativa para que te guíe en el proceso de sentir, que sin duda es un paso esencial y primordial para perdonar.  Al final descubrirás esa paz que sobrepasa todo entendimiento, este es un camino que nadie puede recorrer por ti, te invito a vivirlo, esto es amarte de verdad:

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Te abrazo honrada de servirte, 

María del Mar

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