La verdadera Voluntad - María del Mar Ríos
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La verdadera Voluntad

Así como el sol, sin esfuerzo solo ilumina, así, Dios que es únicamente Amor, solo ama.  Tú que has sido creado como una extensión del Amor, no anhelas nada más que amar…

Esta es nuestra única voluntad, la que compartimos con Dios, la que expande nuestra Verdad.  Imagina al sol negándose a iluminar a algunos de los que estamos aquí, seleccionando y decidiendo ser sol con unos y con otros no.  Siendo luz en ocasiones y oscuridad en otras.  ¿Te hace sentido?

Algo similar sucede con nosotros, somos Amor, sin embargo estamos programados para serlo en contadas ocasiones, pues nuestras interpretaciones y juicios son como velos que ocultan la verdad y nos hacen sentir incapaces de amar sin condiciones.

Ahora bien…

¿Cuál es nuestra verdadera Voluntad? 

Amar, deshacer esos velos para que hemos fabricado para ocultar el Ser de Amor que somos. 

Al igual que es necesario, ante un síntoma, hacernos exámenes para tener el diagnóstico de lo que lo provoca, y así obtener la fórmula médica.  Se hace necesario darnos cuenta de cuáles son los velos que cada uno de nosotros le ha puesto al Amor, para deshacerlos.

¿Cómo identificar cuáles son esos velos?

Mantente en presencia, alerta, observa lo que piensas y sientes, y date cuenta de que cada vez que no estás en paz, ha aparecido un velo.  Este puede ser una persona, una actitud del otro, un recuerdo, un pensamiento de preocupación, un suceso inesperado, una expectativa a la que te has aferrado, un apego o temor a perder…  Todo aquello que sientas que eres incapaz de aceptar, es un velo que le has puesto a tu capacidad infinita de amar.

Una vez identificado el velo que has puesto al Amor, ¿Qué haces con él?

Atiendes el sentir que surge, puedes hacer esta meditación si es algo que te da la sensación de ser muy importante o fuerte para ti: Me atiendo, atender significa sentir sin dejarte llevar por los pensamientos que sustentan tu sentir, pues estos pensamientos argumentarán el rechazo a las personas o al momento que experimentas, de manera tal, que dejarte asesorar por ellos, implicaría mantener intactos los velos y negarte la posibilidad de Amar.   Cuando atiendes el sentir desde la humildad, reconociendo que todos los juicios que han aparecido son producto de las programaciones mentales que te hacen sufrir, te permites observar como un espectador inocente todo el diálogo mental.

¿Qué hacer respecto a ese diálogo?

Observarlo y cuestionarlo, pues proviene de ese software mental automático que te dice que tienes la razón y que tu sufrimiento, miedo, molestia, reacción, rabia, culpa o dolor, está justificado.

Cuestionarlo implica preguntarte si te da paz, o te sumerge en el conflicto, aún si este es interno, cuestionarlo significa darte cuenta que regalos te ofrece y con honestidad observar si tienen sentido.  Cuestionarlo quiere decir que revisas si son argumentos que tienen vigencia permanente, si son verdad para todos, o si por el contrario son producto de una interpretación personal, fragmentada, incompleta y temporal.

Por ejemplo:

Juan tiene una serie de obligaciones que debe cubrir esta semana y estás pendiente de recibir un dinero, la persona que le debe lo llama y le dice que ya no podrá pagarle esta semana sino la próxima.

Entonces aparecen en la mente de Juan, los pensamientos que le dicen: 

“Este cliente es un irresponsable”

“Ahora voy a quedar mal con mis deudas”

“¿Y si la semana siguiente me sale con que tampoco me va a pagar?”

“¿Con qué voy a pagar el colegio de mis hijos?”

“¡Si no pago el material no me despachan, si no me despachan se paraliza la empresa, si se paraliza la empresa no tendré ingresos, sin ingresos me toca cerrar!”

“¡Todo por este irresponsable! ¡Miserable! ¡No vuelvo a venderle nada!”

Todo esto alimenta el sentir de Juan, quien siente miedo a quedar mal, frustración por no poder hacer nada, rabia contra el cliente, todo se le revuelve, y por supuesto el asegura que tiene la razón.

Ahora estarás pensando:  “¿Mary se enloqueció?  ¡Claro que tiene razón! Debe estar angustiado, y la culpa es del cliente…”

Este es el momento en el que Juan debe sentir y atender su sentir, pues allí se dará cuenta de esos velos que esta circunstancia le muestra, esas creencias que le hacen pensar que debe confiar en sus propias fuerzas, esa sensación oscura y vacía de soledad y separación, esa desconfianza en la sincronía perfecta que dirige y sostiene todas las cosas.

Al sentir sin juicios y asumiendo lo que siente con total responsabilidad, comprenderá que si no está en paz es a causa de sus percepciones y es porque él así lo ha elegido.  Ahora bien, al recordar su esencia de Amor, identificará que aquí su voluntad de amar está siendo limitada por sus creencias.

El paso a seguir es cuestionar las ganancias secundarias de estos pensamientos:

Estas frases le hacen sentir que tiene la razón y asumir un rol de víctima para no sentirse culpable del suceso.

“Este cliente es un irresponsable”

“¡Todo por este irresponsable! ¡Miserable! ¡No vuelvo a venderle nada!”

Con estas frases busca anticipar lo que cree que va a suceder, para así generar opciones que le hagan sentir una falsa seguridad:

“Ahora voy a quedar mal con mis deudas”

“¿Y si la semana siguiente me sale con que tampoco me va a pagar?” -

“¿Con qué voy a pagar el colegio de mis hijos?”

“¡Si no pago el material no me despachan, si no me despachan se paraliza la empresa, si se paraliza la empresa no tendré ingresos, sin ingresos me toca cerrar!”

Ahora pregúntate:

Culpar al otro, intentar anticipar y controlar, preocuparte, enojarte, desesperarte y fabricar películas en tu mente, ¿solucionará algo?

Es claro que no, ahora bien, ¿tus interpretaciones son reales, completas y se mantendrán en el tiempo? No, luego entonces, por más argumentos que aparezcan en tu mente, reconoce que no tiene sentido que vivas desde el rechazo.

Aclaro que este proceso no te limita a actuar, harás lo que consideres necesario, el proceso que te estoy compartiendo tiene como única finalidad regresarte a tu estado de paz.

Si, sé que por allí llega la vocecita que te dice que es difícil.  Yo te respondo:  No eres tus programaciones, no eres lo que piensas, no tiene sentido sostener ideas que te impiden experimentar tu naturaleza esencial.   Además, este no es un proceso esforzado, es un proceso que solo requiere que desarrolles tu voluntad de amar, que la recuerdes y la elijas por encima de tener la razón, una vez lo haces, solo lo entregas con humildad, confiando en que el solo hecho de tomar consciencia ya te está sanando y está deshaciendo los velos que has puesto al Amor que eres.

Al inicio es posible que sientas difícil o poco práctico este proceso, sin embargo, cuando experimentas los resultados de paz y libertad que trae a tu vida, te motivarás a elegirlo una y otra vez, hasta que se convierta en un hábito que contribuya a tu felicidad cada día.

Con ello se irán deshaciendo los velos que has puesto al Amor, sintiendo la expansión de tu Ser real, ganando confianza, tranquilidad y el recuerdo de tu estado esencial.


Te abrazo en amor,

María del Mar.

5 Comments

  1. Mariela Guzman dice:

    Excelente artículo, muy reflexivo! Gracias por compartir tan valiosa información

  2. Patricia Fernández dice:

    Gracias, gracias, gracias. muy linda reflexión, toda la información que me das es muy valiosa para mi crecimiento.

  3. Katia Florez dice:

    Maria del Mar Dios bendiga grandemente tu sabiduría, gracias por cada enseñanza.

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