Biografía


Estudios

  • Facilitadora del Perdón de la Asociación Conciencia Escuela del Perdón
  • Acompañante en Bioneuroemoción® – Enric Corbera Institute
  • Certificada en Eneagrama integral
  • Coach Profesional – Coaching Hall International
  • Terapista Reiki
  • Ingeniera Industrial - Universidad del Norte (Barranquilla- Colombia)
  • Especialista en Finanzas - Universidad del Norte (Barranquilla- Colombia)


Perfil profesional

Estudiante y facilitadora de Un curso de milagros. A través del reconocimiento del Ser (Amor), y la práctica de la atención y la presencia, promueve el deshacimiento de las creencias y patrones que impiden la libertad de los seres humanos.

María del Mar desarrolla y facilita espacios de práctica y discernimiento, como conferencias, talleres y retiros de meditación, contemplación y silencio para aquellos cuya voluntad es alcanzar la paz interior.

Es creadora y líder del programa Descubre la paz en ti, diseñado para llevar a los participantes, a través de la profundización en la práctica del perdón no dual, al deshacimiento de los obstáculos que limitan la experiencia de la paz que yace en su interior. Guía a sus compañeros de camino y a sí misma, caminando junto a ellos, a través del cuestionamiento de las resistencias del ego, la práctica de la presencia y el sentir honesto, hacia el reconocimiento del Ser. 


Sobre María del Mar

Más que compartirte una historia, me nace contarte en este espacio un poco acerca de lo que estoy experimentando ahora, pues, luego de atravesar múltiples torbellinos emocionales y revolcones que me llevaron a transitar este camino, hoy siento que la búsqueda inagotable ha terminado.

Todos estamos buscando de una u otra forma aquello que llamamos felicidad, aun sin saber qué es ni dónde encontrarla. Durante muchos años yo también intentaba saciar afanosamente esa búsqueda a través de relaciones, dinero, logros, poder y placer, sin éxito alguno, pues en mí permanecía un vacío de insatisfacción, culpa y miedo que no me permitía experimentar paz, y por tanto esa felicidad se convertía en un infierno cuando una pieza del rompecabezas se salía del guion que había diseñado cuidadosamente para ser feliz.

Entonces, cansada de luchar y ser una víctima de mi arrogancia, en un acto de rendición profunda, depuse lo que creía que sabía, y a partir de ese instante, llegaron a mi vida a través de mensajes, personas, encuentros inesperados y sincronías perfectas, las enseñanzas espirituales que sustentan el compartir de nuestra escuela.

En mis inicios, la sabiduría práctica y dulce del maestro Gerardo Schmedling y su Escuela de Magia del Amor, me llevó de la mano por un aprendizaje amoroso y sencillo que, unido a una devoción indescriptible, me permitió verificar, a través de un sinfín de circunstancias, y especialmente de instantes preciosos de paz, la bendición que representó y sigue representando en mi vida.

Luego, me interesé por profundizar más en tomar conciencia del personaje (ego), y el Eneagrama se convirtió en una herramienta clave para ver con mucha claridad aquellos patrones del ego que saboteaban, sin darme cuenta, mi paz.

La física cuántica me ayudó a resolver muchas dudas que surgían desde el escepticismo y la idea de ser una ingeniera. Indagué en mi árbol transgeneracional, me dispuse a sanar a través de la Bioneuroemoción (una metodología de investigación cuyo objetivo es encontrar las claves emocionales que subyacen detrás de todo síntoma)  la relación con mis padres. Y seguía buscando, en mí sentía que algo faltaba.

Esa intuición y esa voluntad de paz, más fuertes que cualquier otra voz, permitieron que mi mente se dispusiera a recibir, como un regalo de parte de Dios mismo, Un curso de milagros.

Estaba un viernes en clases de coaching, cuando un compañero me preguntó si conocía Un curso de milagros. Él me dijo: “Te puede gustar, búscalo”. Justo al día siguiente, almorzando con mis compañeras de otro curso, el de Reiki, una de ellas me miró y me dijo: “¿Conoces Un curso de milagros?, ese curso es para ti, dame tu correo y te lo envío”. Sentí un frío por todo el cuerpo y unas lágrimas se me escurrieron, mi pecho se expandía, una emoción inexplicable me invadió por completo, abrí el libro adjunto al correo y leí la introducción:

Éste es un curso de milagros. Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado. Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios”.

En ese instante, un calor de hogar, un recuerdo de seguridad y una certeza de haber encontrado lo que tanto había buscado, se instalaron en mi corazón. 

Desde entonces, me dedico cada día a comprender esta enseñanza. Y, sobre todo, a practicarla, a experimentarla, a discernirla de la mano del Ser, a vivirla y a recibir los frutos de paz que me ofrece, en tanto que se desarrolla en mí una humildad, una confianza y una libertad que claramente no provienen de este mundo.

Aunque esos frutos y esa paz son todo lo que anhelas, tal vez aún creas que deseas algo más… Sin embargo, cuando el recuerdo de quién Eres empiece a aflorar en ti, descubrirás que esto es lo que andabas buscando, errante, distraído y confundido. 

Este espacio nace del anhelo de caminar contigo de regreso a lo Pleno, a la Unidad compartida, a la Verdad. Cada encuentro es una celebración del Amor que se extiende como un propósito divino de paz.

Soy este instante,

Soy Tú,

Soy sin historia,

Soy la Presencia que aquí y ahora,

abre los brazos del Corazón,

para que juntos,

deshagamos las ilusiones y recordemos la Verdad.